Posteado por: mariandreasanchez en: Marzo 3, 2008
Los medios, tan polarizados como están en Colombia, todos, no se salva ninguno, han olvidado su responsabilidad social, parecen haber olvidado que por encima del conflicto, de los bandos, de los partidos, de las ideologías, está el ser humano y el dolor que debe producir la muerte (más en circunstancias violentas) de cualquier persona. Quién era Raúl Reyes, qué victoria represente para el estado colombiano su asesinato, qué golpe signifique para la guerrilla de las FARC la partida de uno de sus líderes, nada de lo anterior puede ser tan relevante como el horror de la guerra, como el dolor de la muerte de un ser humano. Como trofeos han exhibido los medios colombianos y muchos internacionales las imágenes del cadáver de Reyes. Eso es anti-humano.
Dichas imágenes, como muchas otras que han circulado anteriormente, de emboscadas, enfrentamientos, de cuerpos tapados por bolsas plásticas oscuras, hacen pensar que estamos en otro mundo, el de la información despiadada y ex-clu-si-va… esa que excluye, justamente, el valor de la vida.
Esto que está sucediendo dentro de los medios colombianos no es bueno, hiere la sensibilidad, conmueve tristemente el corazón; todo esto hace pensar que los principios fundamentales del periodismo han sido tan masacrados como Reyes y como miles y miles de colombianos; todo esto revela que cada día somos más aniquilados por la sed de poder y que el ejercicio de informar en este país vale, a lo sumo, tres pesos.
Anti-persona, como las minas que dejan los guerrilleros en los campos del país, son los criterios editoriales de los medios de comunicación de Colombia.
Julio 23, 2008 a 1:48 am
A muchos nos dolió (y duele) la falta de objetividad y de responsabilidad de los dos medios principales de nuestra patria, y el cubrimiento irresponsable que hicieron de esta noticia y de muchas más. De la forma en que se prestaron para difundir mentiras para engañar a la opinión y facilitar la liberación de los secuestrados. Y el como se prestan para servir a su patrón y su socio.
A todos nos duele, por fortuna hay comunicadores con principios, como vos.